«No es moco de pavo», origen y significado de esta expresión

Seguramente, en el transcurso de alguna conversación, más de una vez hayas oído la expresión “No es moco de pavo“. Con esta frase se quiere significar que algo, ya se trate de un hecho, ya de un objeto, es de importancia, de valor.

Ahora bien, seguramente te preguntarás de dónde surge esta comparación o analogía. Para esto, es importante remitirnos al diccionario de la Real Academia Española, que define al moco, en una de sus entradas, como .

No es moco de pavo“, origen de la expresión

Para poder explicar el sentido de algo que no es moco de pavo, es necesario remontarse hasta la Francia de mediados del siglo XV. Fue en ese país donde los relojeros fabricaron el ya mítico reloj de bolsillo. Al principio, solamente las personas de la clase alta podían adquirir estos artefactos.

No es moco de pavo.
Reloj de bolsillo

Como lamentablemente sigue sucediendo en la actualidad con los objetos electrónicos de alto valor, por entonces los relojes de bolsillo despertaban en los ladrones callejeros el afán por robárselos a sus propietarios. Siempre al acecho, los bandidos esperaban, en los amontonamientos de personas en las grandes ciudades, el momento oportuno para aprovechar la distracción de sus víctimas y, con disimulo y sutileza, robar el artefacto.

Pasado un rato, cuando los rateros ya habían cumplido con su objetivo, las víctimas se percataban del robo, que, metiendo la mano en sus bolsillos, se daban cuenta que el reloj no se hallaba, sino solamente la cadena, la parte menos valiosa, la que colgaba de ellos.

No es moco de pavo.
Moco: apéndice carnoso que tiene el pavo encima de la nariz

De esta manera, los ladrones llamaban pavos a sus víctimas, asemejando la cadena que colgaba de sus bolsillos con un moco. Con el paso de las décadas, se aumentó la producción de estos relojes, bajando considerablemente su precio. De esta manera, estos artefactos se volvían más accesibles a la mayoría de los ciudadanos. Sin embargo, los miembros de la clase alta, querían seguir distinguiéndose. Para lograr esto, ordenaban a los relojeros introducir metales y piedras preciosas en los relojes, lo que motivaba aún más a los ladronzuelos a robarlos.

De este modo, se asoció a las cosas importantes, ya se trate de un trabajo a emprender o de algún objeto, con la expresión “no es moco de pavo”.

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