Libros prohibidos y que causaron escándalo

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En la historia de la literatura es amplio el número de libros que estuvieron prohibidos y que generaron controversia y escándalo. En algunos casos, las causas de las censuras tuvieron que ver con la mentalidad de la época en que surgieron las obras, chocando con fuertes críticas. Sin embargo, esas feroces críticas generaron el efecto contrario, provocando un aumento de las ventas de los libros que combatían. Muchas de esas obras lograron superar las censuras políticas y religiosas, llegando hasta la actualidad y, en el caso de algunas, convirtiéndose en grandes clásicos. A continuación, te presentamos un listado de ocho libros que estuvieron prohibidos y que causaron escándalo.

La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades

El Lazarillo de Tormes
La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades (1554).

El carácter subversivo de este texto de 1554 da fe de la decisión de su autor de quedar en el anonimato. Aún hoy se discute la paternidad de esta breve, divertida y cruda novela que narra las andanzas de un pobre pícaro en la España imperial. La comicidad de muchas situaciones subraya la miseria e injusticia de aquel mundo en que la Iglesia y sus representantes jugaban un papel destacado. La Inquisición lo incluyó en su índice de libros prohibidos «por obsceno e irreverente», aunque no pudo evitar su circulación.

Tragicomedia de Calisto y Melibea

La Celestina
Una edición de La Celestina del año 1599, cien años después de su publicación original.

La Celestina, como se conoce a la obra atribuida Fernando de Rojas, vio la luz en 1499 y, a pesar del moralizante y desgraciado final de sus protagonistas, ofrece una descarnada y paródica visión del amor y el sexo, enfatiza la importancia del dinero y pinta la sociedad de su tiempo con un pesimismo solo matizado por el humor. Sus pasajes satíricos y lascivos escandalizaron a muchos, pero, al mismo tiempo, despertaron el entusiasmo. Debido a este éxito clamoroso -se reeditó y tradujo sin cesar- la ira inquisitorial reaccionó 294 años después: aunque fue denunciada por su inmoralidad y estilo procaz, se prohibió recién en 1793.

Las 120 jornadas de Sodoma y Gomorra

Libros prohibidos
Manuscrito original de Las 120 jornadas de Sodoma y Gomorra.

El libro del marqués de Sade reúne relatos con escenas de incesto, coprofilia, tortura, violaciones y asesinatos. El aristócrata francés la escribió en 1785, durante su estancia en la prisión de la Bastilla, y cuando fue trasladado al manicomio de Charenton, en 1789, desapareció misteriosamente. Fue encontrado en 1904 y solo en 1929 se hizo de él una primera edición: por sus características, esta fue limitada, únicamente para bibliófilos. A inicios de 2013, la Biblioteca Nacional Francesa ofreció cinco millones de dólares por el manuscrito, un rollo de papel de doce metros de largo y minúscula caligrafía escrito por el noble que pasó 30 de sus 74 años encerrado en distintas cárceles por diversos escándalos sexuales.

Madame Bovary

Libros prohibidos: Madame Bovary

En 1856, cuando comenzó a publicarse por entregas la novela de Gustave Flaubert en la revista literaria Revue de Paris, la burguesía puso el grito en el cielo. Es que el relato desnudaba problemas que era preferible ignorar y trataba con naturalidad temas tan complejos como el adulterio o el suicidio. Los editores intentaron que el autor eliminara varios pasajes, pero él se negó, publicando el texto íntegro, como libro. Flaubert fue acusado de ofender a la moral y la religión, y llevado a juicio en marzo de 1857. Sin embargo, fue absuelto y el escándalo contribuyó al éxito de la novela, que fue reeditada ese mismo año.

El amante de Lady Chatterley

La novela de D. H. Lawrence cuenta la historia de una joven de buena familia que, al estar casada con un hombre parapléjico e impotente, se hace amante de un guardabosque. Esta obra escandalizó a la sociedad británica de principios del siglo XX, no solo porque saltaba el tabú de las barreras sociales, sino también porque contenía descripciones explícitas de escenas de sexo. Esta novela inglesa tuvo que publicarse en Florencia, en 1928, en una edición limitada que, a pesar de ello, causó gran revuelo en los países anglosajones. En Gran Bretaña salió una edición expurgada en 1932 y completa en 1960.

Lolita

Libros prohibidos: Lolita

«Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas». Así comienza la novela que el escritor ruso Vladimir Nabokov publicó en 1955 sobre el amor patético y atormentado de un maduro profesor por una nada inocente niña de doce años. El relato, que también es un viaje por los moteles y las carreteras estadounidenses, fue prohibido en Francia, Nueva Zelanda y Argentina. Gracias al escándalo, su autor se hizo famoso, pero le llovieron las críticas moralistas y tuvo que negar que el texto fuera autobiográfico (esto, porque estaba exiliado en EE. UU. y había enseñado literatura en la universidad femenina de Wellesley).

Las flores del mal

Libros prohibidos: Las flores del mal.

Cuando Charles Baudelaire escribió «¡Hipócrita lector -mi semejante-, mi hermano!» en la dedicatoria de su libro de poesías, publicado en 1857, parecía estar pensando en Ernest Pinard, el abogado que llevó el texto al Tribunal Correccional de París por obsceno. Aunque este no triunfó del todo en su intento censor, la obra fue condenada por «ofensa a la moral pública y las buenas costumbres» y por contribuir «a la excitación de los sentidos mediante un realismo grosero y ofensivo para el pudor». Baudelaire tuvo que pagar una multa por 300 francos y retirar algunos de los poemas, que solo fueron oficialmente rehabilitados en 1949.

Ulises

Ulises de James Joyce, uno de los libros prohibidos.

unoAños antes de terminar la novela, James Joyce le dijo a su hermano Stanislaus: «Lo que escribo con las intenciones más lúgubres, será considerado obsceno». Acertó- El puritanismo no admitió el libre flujo de conciencia de su texto, que no eludía nada por escabroso que fuera. La revista neoyorquina Little Review publicó varios capítulos, pero la censura los quemó. En París, Joyce convenció a Sylvia Beach, dueña de la librería Shakespeare & Co., quien editó la obra en 1922. No obstante, en EE. UU. destruyeron los 500 ejemplares recibidos, mientras que en Inglaterra se tomaron las mismas acciones, salvándose solamente uno. Sin dudas se trata de uno de los libros que fueron prohibidos con mayor ímpetu.

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